26/2/09

La política como servicio a la ciudadanía no perderá esta batalla

Las noticias con las que nos levantamos cada mañana nos devuelven a la cruda realidad. El PP tiene que enfrentarse de una vez por todas a los casos de corrupción en los que se ven envueltos dirigentes de su partido. Y a los ciudadanos, a los propios votantes del PP, y a muchos de sus militantes, el Sr. Rajoy les debe una respuesta. Una respuesta que ya esta tardando y que no puede ser otra que la de ayudar a la Justicia a resolver los supuestos delitos que se están investigando y la de respetar el trabajo de jueces, fiscales y policía judicial que actúan en cumplimiento de la Ley y en defensa de los intereses de todos. Incluso de los suyos, porque lejos de ocultarse tras una foto, o tras declaraciones grandilocuentes, a todos nos interesa, a ellos los primeros, la defensa de la Política como una actividad honorable, que sirve para transformar la realidad y para defender los derechos de todos. La lucha contra la corrupción política nos preocupa a todos.

Posponer las decisiones políticas, por un cálculo electoral o por buscar el momento menos oneroso para los intereses partidistas, no va a resolver, ni va a diluir las responsabilidades políticas que el PP tiene respecto a sus propios votantes, ni va a conseguir que los ciudadanos las olviden. Impedir que la Comisión de investigación convocada en la Asamblea de Madrid se reúna hasta después de las elecciones sólo perjudica a los madrileños y las madrileñas, y no beneficia en nada ni a los Gallegos ni a los Vascos. Buscar nuevas cortinas de humo, poniendo querellas del todo inapropiadas, con las que tan solo pretenden distraer y excusar su suspenso en responsabilidad en el conocido “el profesor me tiene manía” y “están todos contra mí” nos deja la imagen de un PP infantil, que no esta preparado para asumir la responsabilidad de salir de una crisis, ni de gobernar las Comunidades Autónomas que ahora están en pleno proceso electoral.

Con sus pequeñas tretas para continuar en la brecha, y con el grito de “prietas las filas” en el fondo menosprecian la capacidad de decidir de los ciudadanos y nuestro juicio crítico. No somos tontos.